La indiferencia puede ser letal

14 noviembre, 2019 11:15 pm

Grethel Quesada Quesada

grethelquesadaq@hotmail.com

 Hay una historia bíblica que habla sobre un hombre sorprendente que había experimentado grandes eventos divinos sobrenaturales. Este hombre se llamaba Elías. Era alguien que parecía fuerte, confiado, seguro y lleno de esperanza, sin embargo, llegó a caer en una profunda depresión.

 Elías comenzó a sufrir un fuerte desequilibrio: se sentía solo en el mundo, tuvo deseos de huir de todo y por último deseó la muerte hasta el cansancio. Esto que Elías padeció, lo sufren miles de personas hoy en día y, lamentablemente, esto ha desencadenado una epidemia de suicidios poco antes visto.

 Para llegar a la depresión se atraviesa por ciertos umbrales primero: se da una separación evidente de la vida espiritual que el individuo suele profesar (pérdida de la fe, esperanza, felicidad, optimismo), luego, la persona se aleja de sus emociones positivas y cae en un pesimismo eminente (se decepciona de la vida, siente ira, enojo, tristeza, ansiedad) y por último atenta contra su propia vida (se aleja de la sociedad, no come, no duerme, planea su muerte).

Mucha gente trata de ignorar las señales de la depresión o las subestima pues, no caen en cuenta del peligro que éstas presuponen. Aunado a esto, como sociedad nos hemos vuelto egoístas, egocéntricos y narcisistas, por lo tanto, el bienestar del prójimo no es nuestra prioridad y eso lleva a que quienes están en profunda tristeza, a no acudir a su entorno social por ayuda pues creen que no encontrarán suficiente apoyo para salir de su situación.

Un prestigioso sociólogo francés llamado Emilio Durkheim, en su libro “El Suicidio”, menciona (y parafraseo) que el acto mismo de quitarse la vida indica que el individuo quiere vengarse de la indiferencia de la sociedad ante su condición y llama la atención de esta forma negativa a aquellos a los que nunca les importó su estado.

Algunos indicadores de la depresión en un individuo son:  se comporta lento, alejado de la realidad, abandona su cuidado personal, se deteriora cognitivamente, llora mucho, está sin energía constantemente, suele estar con mucho sueño, su autoestima baja drásticamente, se vuelve desordenado, aislado y se obsesiona con los eventos negativos de su pasado.

El prominente psicólogo suizo Edgar Henry Schein dijo: “según el psicoanálisis, el suicidio es un homicidio contra uno mismo a causa del abandono vivido por los demás. La agresividad que siente hacia el entorno, el individuo lo dirige hacia sí mismo”. Cuando vemos a una persona cayendo en depresión y minimizamos o peor aún, ignoramos lo que le pasa, nos convertimos en parte de ese entorno indiferente, al que no le importa el bienestar de quien sufre en silencio su dolor. La persona deprimida que llega al punto de pensar en quitarse la vida trata erróneamente de buscar un alivio permanente a las voces que perturban su mente, callar a esa conciencia que le hostiga a diario y ve el suicidio como su única salida, vil mentira que llega a creer.

Otro importante profesional en el área psicológica de apellido Seligman dice: “la persona se deprime cuando cree que su conducta tiene poca o ninguna influencia sobre el resultado de los acontecimientos”. Es decir, el que está en depresión cree que él o ella existe para nada, que no tiene propósito de vida, que si no estuviera a nadie le haría falta.

Las personas que rodean a quien ha caído en depresión podemos hacer mucho para ayudarles. En primera instancia, debemos interesarnos genuinamente en él o ella, estar pendiente de que tenga sustentadas sus necesidades básicas fisiológicas (dormir, comer, baño, ropa, medicamentos) luego, reforzar positivamente a esa persona con nuestras palabras; hablémosle de su futuro con esperanza, digámosle lo importante que es para nosotros y para quienes la rodean, fortalezcamos con palabras su autoestima reconociendo constantemente sus atributos y cualidades.

La biblia dice “la congoja en el corazón del hombre lo abate; más la buena palabra lo alegra” Proverbios 12:25.

Por otra parte, aquellos que han identificado que están deprimidos, por favor busquen ayuda, no lleven solos esta batalla, es importante reconocer la necesidad de apoyo y luchar contra esos pensamientos que les aturden, no dejen que esas ideas destructivas tomen el control de sus vidas. La biblia dice: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”Filipenses 4:8 RVR1960. 

Si consideras que estás deprimido(a), toma acciones de inmediato; busca ayuda profesional, fortalece tu vida espiritual (esto es lo primordial), haz labor social, ayudar a otros fortifica tu vínculo con la sociedad y hará que crezca en ti un sentido de propósito de vida. No permanezcas solo o sola y busca compañía de personas que realmente te afirmen.

No olvides que “El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.” Proverbios 17:22 RVR1960.

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