MUJERES PODEROSAS

20 mayo, 2020 5:36 pm

 

Abigail

 

Grethel Quesada Quesada grethelquesadaq@hotmail.com

Mientras el Rey electo (David) huía del Rey en propiedad (Saúl), encontró una gran cantidad de ovejas siendo trasquiladas en el desierto de Parán. Él y sus hombres ayudaron a los pastores, cuidaron las ovejas y dice la Biblia que “fueron como muros” para el rebaño y para los pastores del mismo. En un momento determinado, David envió a unos jóvenes a pedirle a Nabal (el dueño de las ovejas) algo de comer y beber en muestra de agradecimiento por lo que él y sus hombres hacían con sus rebaños, sin embargo, Nabal, hombre duro, perverso e insensato, se negó a ayudarlos. La biblia lo describe así: “Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb.” 1 Samuel 25:3.

Los jóvenes se devolvieron y contaron esto a David el cual se molestó mucho y se encaminó para destruir a Nabal y a todo lo que él tenía, tanto en bienes como en familia y siervos. Uno de los criados de Nabal escuchó lo que David iba a hacer y corriendo se fue para donde Abigail, la esposa de Nabal.

Le contó lo buenos que fueron David y sus hombres con ellos y lo enojado que se había puesto tras la respuesta tan irrespetuosa de Nabal, tanto así que, en ese preciso instante, se dirigía a acabar con Nabal y toda su casa. Abigail, era una mujer muy sabia. Rápidamente alistó víveres y todo tipo de regalos y se dirigió a encontrar a David. Hizo esto sin decírselo a su esposo con el fin de proteger a su familia y sirvientes.

Cuando lo halló, ella humildemente le pidió perdón por la falta que Nabal había cometido y le entregó a David todos los regalos que traía. David se arrepintió de lo que pensaba hacer y ella volvió a su casa, pero no le dijo nada a su perverso esposo pues estaba ebrio, lo hizo al día siguiente. Tal fue el impacto que se llevó Nabal al escuchar de lo que lo había salvado su mujer, que su corazón se dañó y 10 días después murió de un paro cardíaco.

Por lo general, las mujeres que viven con hombres así son sumamente inseguras y temerosas, pero si vemos, el caso de Abigail, ella era diferente. Es muy probable que Nabal fuera un antisocial, un misógino o un machista agresor.

Este tipo de varones tienden a minar la auto confianza de sus esposas, deterioran su autoestima y las hacen dependientes a ellos; ellas aprenden a no mover ni un dedo sin su consentimiento pues su poder de decisión es anulado por su marido y a medida que los años pasan, la esposa se llena de tal inseguridad que su accionar ante cualquier situación es nula por temor a las represalias de parte de su esposo. Sin embargo, Abigail, a pesar de que su esposo era perverso y agresivo, ella no perdió su esencia, su auto valía, sabía quién era ella y tomaba decisiones importantes, máxime si éstas tenían que ver con la seguridad de su familia y criados, era una mujer empoderada.

Ella sabía que su esposo se opondría, que si se enteraba, tendría serios problemas con él, quizás hasta de golpes o muerte misma; pero ella fue muy valiente y decidida, las inseguridades no cabían en ella, dejó atrás todos sus temores y enfrentó la situación con tenacidad; siempre reconoció su valor y mantuvo su confianza en sí misma. Su acto de valor hizo la diferencia entre la vida y la muerte de su familia. Ella actuó decidida y con firmeza por los suyos, sabía que esto era lo correcto y no se detuvo.

Todas tenemos un contexto de vida y en algunos casos, personas que formaban o forman parte de esos contextos, nos hacen o hicieron sentir como mujeres tontas, incapaces o débiles, y esto nos llenó de incertidumbre con respecto a nuestra propia identidad.

Deja de escuchar esas palabras de desaprobación, esos pensamientos de impotencia que divagan en tu mente y te mantienen atada de pies y manos y que por años te han marcado profundamente.

Se humilde pero muy valiente, evidencia la fuerza que hay en tu interior y actúa sin vacilar. Pide ayuda si lo necesitas, no dejes que la inseguridad te invada y te destruya, ni a ti y a los tuyos.

Una mujer segura de sí misma es la clave trascendental para que su familia salga avante; así como lo dice la biblia: “La mujer sabia edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba” (Proverbios 14:1).

Las palabras hirientes de alguien cercano nunca deben ser más poderosas que nuestro autoconcepto. Valida lo que eres, aunque otros no lo hagan, aprecia tus virtudes, aunque alrededor no las noten, fortalece tu autoestima reconociendo tus virtudes y trabajando en tus debilidades. Grandes proyectos de vida han sido forjados por mujeres altamente resilientes que aprendieron a verse a sí mismas con amor y aceptación. Costa Rica tiene muchas maravillosas “Abigaíles”, fuertes y valientes, que a pesar de las circunstancias, ni el temor ni la angustia las han hecho retroceder.

Tu y yo somos una de esas féminas empoderadas, recuerda siempre quién eres, lo que vales y lo que eres capaz de hacer y si alguien te dice que no puedes realizar tus sueños, míralo fijamente a los ojos y dile: “siéntate allí y mírame lograrlos”.