Ejemplar Médico cambia gabacha por bomba de fumigar para combatir parásitos

20 julio, 2020 3:42 pm

Redacción/Prensa CCSS

Esta lección de humanidad, de amor al trabajo y de vocación nace en un pequeño y humilde rancho en Alto Telire, Talamanca. En este poblado indígena es donde suele verse al doctor Alberto Barrantes Arias, y a su equipo de trabajo, promover la salud y ofrecer educación.

Pero Alberto va más allá de revisar a los pobladores indígenas, de firmar una receta médica o hacer apuntes en el expediente, este médico de San Ramón de Alajuela cambia su gabacha y estetoscopio por una bomba de fumigación para erradicar garrapatas, pulgas y niguas.

Alberto tiene 37 años, estudió en Cuba, tiene diez años de trabajar con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y cinco de caminar hasta las partes más altas y de difícil acceso en Talamanca. En estas travesías, vivencias y experiencias lo acompañan una enfermera, una promotora de salud, un compañero de redes, un ATAP y un técnico de farmacia. Los seis tienen cinco años de trabajar juntos en los puestos de visita periódica de Alta Talamanca, en las comunidades indígenas Cabécar, Piedra Mesa y Bajo Bley.

“Es una experiencia única por la lejanía del lugar, diferencias culturales, necesidades que hay, el traslado, conocer lugares del país que antes yo no imaginaba. En lo personal y profesional es muy enriquecedor por las condiciones que uno enfrenta; hay que coordinar las giras, promover el trabajo en equipo, enfrentar adversidades y resolverlas entre todos. Trabajar con poblaciones alejadas y personas humildes es muy gratificante” explicó el doctor Barrantes.

El equipo de trabajo liderado por el doctor Barrantes hace giras médicas cada dos meses, en promedio y permanecen internados en la montaña durante 15 días. La logística y coordinación se empiezan a planear con dos semanas de anticipación, se hacen los pedidos de insumos médicos, de enfermería, medicamentos, vacunas, papelería, alimentación, productos de limpieza gasolina y aceite para el generador eléctrico y demás.

El traslado es vía aérea por la lejanía del lugar, caminando durarían alrededor de tres días. El día que inician cada la gira al doctor Barrantes y su equipo les toca madrugar y trasladarse hasta el punto de salida donde ellos mismos cargan los insumos, equipos, alimentación y otros.

Cuando el personal de salud llega a la comunidad debe limpiar las instalaciones, organizar los espacios de trabajo, verificar el buen funcionamiento de los equipos y poner a funcionar el generador eléctrico.

El segundo día inician las consultas en un salón que facilitan las comunidades. Las atenciones se dan por familia y cada consulta la inicia Juan, el secretario, quien busca el expediente y hace las anotaciones. Después Betty, la enfermera, realiza la preconsulta, toma los signos vitales y en conjunto con Franklin, el ATAP, revisan el esquema de vacunación, se actualizan las fichas familiares y sigue la acción por parte del médico.

Algo que llama la atención es que el doctor Barrantes aprendió la lengua Cabécar y da las consultas en la lengua materna de los indígenas, esto le da más cercanía y confianza a los indígenas para describir sus situaciones de salud. Él valora los problemas más comunes como enfermedades de piel, afecciones respiratorias, parásitos en los intestinos, picaduras de insectos, mordeduras de serpientes, anemia, desnutrición, control de embarazo, desarrollo, planificación familiar, y control de adulto mayor.

Una vez que el doctor culmina con la consulta, el compañero Iván, de farmacia, les da educación farmacéutica en Cabécar, también recientemente se inició el plan de contratar una integrante de la comunidad con la intención de que trabaje como promotora de salud. La sede de ebáis de Alto Telire cuenta con servicio de laboratorio y odontología, además de un convenio con la UCR en el que internos que rotan dos meses en medicina comunitaria asisten a la gira.

Además, el doctor Barrantes explicó que no hay muchas enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión, debido a la alimentación con productos agrícolas pues en la zona no hay comercio formal, lo que sí afecta es que las personas viven rodeadas de animales y por eso se hace vital hacer campañas de fumigación para combatir garrapatas, pulgas, niguas y otros parásitos que se encuentran en los ranchos de suelo y se alimentan de la sangre de los animales y humanos.

“Cada atención que uno da termina con una sonrisa y esa es la mejor paga que uno pueda recibir. Ver los rostros alegres le hace ver a uno que valió la pena adentrarse en la montaña para hablar de prevención, ofrecer educación en salud; los dos pilares fundamentales para el bienestar comunitario” detalló el doctor Alberto Barrantes.

La CCSS realiza grandes esfuerzos no solo en atención sino también en la construcción de dos puestos de visita periódica con infraestructura acorde en Talamanca para brindar un servicio más integral de acuerdo a las necesidades, tanto del equipo humano como de la comunidad.

Durante la pandemia el doctor Barrantes y el equipo de salud que lo acompañan siguen con la misión de recorrer las montañas de Talamanca, eso sí, antes de emprender cada viaje todas las personas que hacen la gira se hacen la prueba de covid-19 para estar seguros de no llevar la enfermedad a las zonas indígenas.