Pastora Grethel Quesada Quesada grethelquesadaq@hotmail.com

La soledad, por definición, es la falta de contacto con otras personas, incluso se puede definir como aislamiento voluntario de la sociedad; inclusive, puede darse que la persona esté acompañada de mucha gente pero que mantenga una condición emocional de ausencia.

El sentimiento de la soledad es causa de nostalgia, temor, inseguridad y hasta depresión para muchos, sin embargo, tiene un lado bueno.

La soledad no es tan terrible si tenemos una buena relación con nosotros mismos. Lo que intento decir es que resulta bueno pasar tiempo dedicado exclusivamente a nosotros mismos y aprender a disfrutar de la soledad. Deleitarse en la soledad implica saber quiénes somos y, por extraño que parezca, hay personas que no invierten tiempo en conocerse.

Cuando alguien le teme a la soledad, detecta inmediatamente la falta de ruido en el lugar donde se encuentre, percibe cierta crisis en su interior y lo compensa con encender el televisor o la radio para así sentirse acompañado ya que le resulta difícil y en algunos casos aterrador encontrarse solo(a) a merced de sus propios pensamientos. La soledad no es mala, lo malo es lo que dejamos que nos provoque, es cierto que como seres sociales necesitamos compañía, pero eso no significa que no podamos gozar de tiempos a solas.

¿Cómo aprender a disfrutar de la soledad?

Bueno, gran parte del reto implica tener una actitud positiva, dedicar ese espacio a conocerte a profundidad, evaluando tus gustos, disgustos, pasatiempos, metas, proyectos, propósito… es decir, lo que quieres y no quieres hacer en realidad. ¿Has escuchado gente que dice: “La verdad es que ni yo sé qué quiero de mi vida” o “Realmente no estoy seguro(a) de saber a ciencia cierta quién soy en realidad” ?; bueno, pues esto se soluciona dedicando tiempo a uno mismo y explorando el “yo” a plenitud. Muchas personas huyen de esta práctica pues, de forma inconsciente, reconocen que su identidad está en un estado de crisis existencial y definen su personalidad según la información que recopilen de la sociedad, es decir, hacen lo que otros hacen o dicen para parecerse “a” o ser “como” alguien en particular.

Uno de los requisitos para sentirse feliz o a gusto en espacios de soledad es entablar una relación real y adecuada contigo mismo(a); tomar nota honestamente de tus virtudes, debilidades, enfrentar tus temores con valentía y despojarlos del poder que puedan tener sobre ti; debes empezar a considerar más a fondo tu futuro y establecer metas reales en las cuales puedas invertir tiempo. La soledad te da ese espacio para desarrollarte espiritualmente, para conectarte con tu ser interior (emociones), para consentirte, para trabajar en tu plan de vida.

Recuerda, la soledad no es mala, lo malo es verla de forma negativa. Paulo Coelho decía: “La soledad, cuando es aceptada, se convierte en un regalo que nos lleva a encontrar nuestro propósito en la vida”. Sal del bullicio sin temor y experimenta las bendiciones que te da la soledad cada vez que puedas, no le temas, ella puede ser una gran aliada en tu vida; recuerda lo que dice Isaías 30:15b: “En la tranquilidad y en la confianza está su fortaleza…”

BENDITA SOLEDAD

19 marzo, 2018 1:40 pm

Pastora Grethel Quesada Quesada grethelquesadaq@hotmail.com

La soledad, por definición, es la falta de contacto con otras personas, incluso se puede definir como aislamiento voluntario de la sociedad; inclusive, puede darse que la persona esté acompañada de mucha gente pero que mantenga una condición emocional de ausencia.

El sentimiento de la soledad es causa de nostalgia, temor, inseguridad y hasta depresión para muchos, sin embargo, tiene un lado bueno.

La soledad no es tan terrible si tenemos una buena relación con nosotros mismos. Lo que intento decir es que resulta bueno pasar tiempo dedicado exclusivamente a nosotros mismos y aprender a disfrutar de la soledad. Deleitarse en la soledad implica saber quiénes somos y, por extraño que parezca, hay personas que no invierten tiempo en conocerse.

Cuando alguien le teme a la soledad, detecta inmediatamente la falta de ruido en el lugar donde se encuentre, percibe cierta crisis en su interior y lo compensa con encender el televisor o la radio para así sentirse acompañado ya que le resulta difícil y en algunos casos aterrador encontrarse solo(a) a merced de sus propios pensamientos. La soledad no es mala, lo malo es lo que dejamos que nos provoque, es cierto que como seres sociales necesitamos compañía, pero eso no significa que no podamos gozar de tiempos a solas.

¿Cómo aprender a disfrutar de la soledad?

Bueno, gran parte del reto implica tener una actitud positiva, dedicar ese espacio a conocerte a profundidad, evaluando tus gustos, disgustos, pasatiempos, metas, proyectos, propósito… es decir, lo que quieres y no quieres hacer en realidad. ¿Has escuchado gente que dice: “La verdad es que ni yo sé qué quiero de mi vida” o “Realmente no estoy seguro(a) de saber a ciencia cierta quién soy en realidad” ?; bueno, pues esto se soluciona dedicando tiempo a uno mismo y explorando el “yo” a plenitud. Muchas personas huyen de esta práctica pues, de forma inconsciente, reconocen que su identidad está en un estado de crisis existencial y definen su personalidad según la información que recopilen de la sociedad, es decir, hacen lo que otros hacen o dicen para parecerse “a” o ser “como” alguien en particular.

Uno de los requisitos para sentirse feliz o a gusto en espacios de soledad es entablar una relación real y adecuada contigo mismo(a); tomar nota honestamente de tus virtudes, debilidades, enfrentar tus temores con valentía y despojarlos del poder que puedan tener sobre ti; debes empezar a considerar más a fondo tu futuro y establecer metas reales en las cuales puedas invertir tiempo. La soledad te da ese espacio para desarrollarte espiritualmente, para conectarte con tu ser interior (emociones), para consentirte, para trabajar en tu plan de vida.

Recuerda, la soledad no es mala, lo malo es verla de forma negativa. Paulo Coelho decía: “La soledad, cuando es aceptada, se convierte en un regalo que nos lleva a encontrar nuestro propósito en la vida”. Sal del bullicio sin temor y experimenta las bendiciones que te da la soledad cada vez que puedas, no le temas, ella puede ser una gran aliada en tu vida; recuerda lo que dice Isaías 30:15b: “En la tranquilidad y en la confianza está su fortaleza…”