Roy Quesada Leiton
Ingeniero Civil
RQL Ingeniería

Por donde quieras que lo miremos el agua es parte de nuestra vida; desde nuestro cuerpo que posee agua y es parte del mundo donde vivimos. Entonces ¿por qué nos cuesta tanto valorar el agua si es vital en nuestra vida?

Puede ser que disponer de ella con facilidad nos ha formado seres insensibles; pero tenemos un gran problema:  todas las afectaciones que hagamos a nuestro entorno, no solo pone en riesgo la cantidad de agua total (dulce, salada, contaminada) en el mundo si no que limita la cantidad de agua dulce viable para hacer potable.

Esto significa que en nuestro mundo hay una cantidad total de agua (gaseoso, líquido y sólido) pero de ese 100% de agua se estima que solo un 3% es agua dulce, y gran parte de este 3% está congelado en los polos y glaciares.

El calentamiento global es una realidad y la mayor parte de las emisiones que causan el cambio climático son generadas por los países desarrollados, pero por lo general su impacto se nota en los países más pobres del mundo.

El cambio climático es un problema complejo y difícil de atacar por parte de los ciudadanos de cualquier país; pero es importante destacar que nuestros comportamientos y hábitos sostenibles serán los que favorezcan los progresivos cambios en las comunidades y como sociedad.

Los gobiernos avanzan lentamente en los compromisos adquiridos y los cambios en las políticas energéticas tienen grandes resistencias, por lo que el apoyo firme de los ciudadanos es fundamental. Debemos ser conscientes de esta nueva realidad y asumir nuevos hábitos en los consumos domésticos de energía y agua, nuevas medidas de eficiencia energética en las viviendas y medios de transporte.

 Sequía y cambios en el calentamiento global van aparejados. El Acuerdo de Paris de 2015, tenía el objetivo común de evitar que la temperatura del planeta superara los 2 grados centígrados con respecto de la época preindustrial.

Reducir el aumento imparable en el termómetro, evitaría consecuencias como la extinción de especies, pérdida de litorales o una mayor probabilidad de fenómenos extremos como olas de calor, sequías o inundaciones, como las que ya estamos experimentado. Las previsiones demuestran que la temperatura a nivel global en 2100 aumentaría en 2,6 grados centígrados, un horizonte negativo.

Esto significaría que se reducirán las precipitaciones en Costa Rica y el agua dulce disponible. Es un hecho que nuestro requerimiento de agua potable nos va hacer aplicar nuevas tecnologías y procesos más costosos que los actuales. Como sociedad debemos aportar con la práctica de algunas acciones para proteger nuestro recurso más valioso:

• Utilizar el transporte público.

• Comprar electrodomésticos eficientes para ahorrar energía.

• Aprovechar la luz diurna al máximo.

• Instalar bombillas de bajo consumo.

• Reducir el consumo de productos envasados.

• Reciclar: puedes ahorrar más de 730 kilos de CO2 al año,  al reciclar la mitad de la basura que se produce en casa.

• Realizar un consumo responsable del agua.

Las peores consecuencias del cambio climático no son inevitables. Mejorar un acceso igualitario a fuentes de agua salubres, sostenibles y resistentes al clima ayudarán a proteger nuestro futuro como sociedad.

El agua en nuestra vida.

31 marzo, 2019 9:01 pm



Roy Quesada Leiton
Ingeniero Civil
RQL Ingeniería

Por donde quieras que lo miremos el agua es parte de nuestra vida; desde nuestro cuerpo que posee agua y es parte del mundo donde vivimos. Entonces ¿por qué nos cuesta tanto valorar el agua si es vital en nuestra vida?

Puede ser que disponer de ella con facilidad nos ha formado seres insensibles; pero tenemos un gran problema:  todas las afectaciones que hagamos a nuestro entorno, no solo pone en riesgo la cantidad de agua total (dulce, salada, contaminada) en el mundo si no que limita la cantidad de agua dulce viable para hacer potable.

Esto significa que en nuestro mundo hay una cantidad total de agua (gaseoso, líquido y sólido) pero de ese 100% de agua se estima que solo un 3% es agua dulce, y gran parte de este 3% está congelado en los polos y glaciares.

El calentamiento global es una realidad y la mayor parte de las emisiones que causan el cambio climático son generadas por los países desarrollados, pero por lo general su impacto se nota en los países más pobres del mundo.

El cambio climático es un problema complejo y difícil de atacar por parte de los ciudadanos de cualquier país; pero es importante destacar que nuestros comportamientos y hábitos sostenibles serán los que favorezcan los progresivos cambios en las comunidades y como sociedad.

Los gobiernos avanzan lentamente en los compromisos adquiridos y los cambios en las políticas energéticas tienen grandes resistencias, por lo que el apoyo firme de los ciudadanos es fundamental. Debemos ser conscientes de esta nueva realidad y asumir nuevos hábitos en los consumos domésticos de energía y agua, nuevas medidas de eficiencia energética en las viviendas y medios de transporte.

 Sequía y cambios en el calentamiento global van aparejados. El Acuerdo de Paris de 2015, tenía el objetivo común de evitar que la temperatura del planeta superara los 2 grados centígrados con respecto de la época preindustrial.

Reducir el aumento imparable en el termómetro, evitaría consecuencias como la extinción de especies, pérdida de litorales o una mayor probabilidad de fenómenos extremos como olas de calor, sequías o inundaciones, como las que ya estamos experimentado. Las previsiones demuestran que la temperatura a nivel global en 2100 aumentaría en 2,6 grados centígrados, un horizonte negativo.

Esto significaría que se reducirán las precipitaciones en Costa Rica y el agua dulce disponible. Es un hecho que nuestro requerimiento de agua potable nos va hacer aplicar nuevas tecnologías y procesos más costosos que los actuales. Como sociedad debemos aportar con la práctica de algunas acciones para proteger nuestro recurso más valioso:

• Utilizar el transporte público.

• Comprar electrodomésticos eficientes para ahorrar energía.

• Aprovechar la luz diurna al máximo.

• Instalar bombillas de bajo consumo.

• Reducir el consumo de productos envasados.

• Reciclar: puedes ahorrar más de 730 kilos de CO2 al año,  al reciclar la mitad de la basura que se produce en casa.

• Realizar un consumo responsable del agua.

Las peores consecuencias del cambio climático no son inevitables. Mejorar un acceso igualitario a fuentes de agua salubres, sostenibles y resistentes al clima ayudarán a proteger nuestro futuro como sociedad.