Por: Gabriela Esquivel Jiménez.

Politóloga.

Dice la leyenda que existe una criatura extraña y compleja llamada el “Come sueños” el cual se alimenta y sobrevive, gracias a que cada noche se adentra en la habitación de los jóvenes y roba aquellos anhelos que crecieron en su mente desde muy temprana edad.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo luce, algunos dicen que es alto y delgado como una mantis religiosa, de esas que dan tanto temor y que pocas veces se ven en el jardín, otros dicen que no tiene rostro aunque si una gran boca que chupa y succiona todo el interior, finalmente, están aquellas personas que han afirmado que se trata de tan solo una persona, un hombre triste y solitario que los acompaña en las noches para hacerles recordar que no siempre la vida cumple con las expectativas que soñamos en la infancia.

Resulta que El Come Sueños ha vivido en muchas generaciones y se ha alimentado por años de los sueños y deseos de los niños y las niñas y de la idea de mundo que estos tenían. Le encantan por ejemplo los sueños creativos de ser bailarines, payasos, astronautas, trapecistas, cantantes, directores de orquesta, actrices, dibujantes y así muchos otros, estos les parecían los más jugosos y deliciosos.

Pero era muy astuto, cuentan que al alimentarse no dejaba vacío el saco de sueños, que se encuentra en el centro del pecho, no, sino que guardaba otras cosas, otras opciones, otros mundos y otras realidades y así poco a poco nadie se daba cuenta de su paso por las habitaciones y del vacío que iba dejando a su paso. Se aseguraba además de no causar un gran dolor, aunque a veces causaba algo de desesperanza y posterior a esta, cierta comodidad, una zona de confort, un estado letárgico en el cual se mantendrían las personas por muchos años o por el resto de su vida.

Claro que siempre estaban los que se rebelaron al “Come Sueños” y pese a que muchas veces este llegaba a alimentarse de su emoción no lo dejaban pasar, esos sobrevivientes pusieron una barrera entre la energía que este les producía y lo que su interior les señalaba. Lastimosamente estos siempre eran los menos y cada vez menos.

El Come Sueños estaba muy preocupado porque pese todo, las personas seguían sin desprenderse de sus antiguos sueños y algunos hasta llegaban a ejecutarlos aunque ya fuera un poco tarde. Esto le provocaba un malestar, un sinsabor que no sabía cómo explicar, era como una incomodidad en sus entrañas que no le dejaba de indicar que algo estaba mal, que había cierto desorden en cómo debían ser las cosas. Tenía que seguir trabajando en los y las mayores pese a que estas crecieran y como no tenía suficiente tiempo para seguir a todos, se buscó aliados, fue así como plantó la semilla de la incomodidad en varias personas y con ello logró hacerse de un ejército de muchos come sueños.

Al día de hoy existen miles, cientos de ellos y esperan por anhelos de los demás para alimentarse, cada noche, El come sueños riega la semilla en ellos y los hace sentir más y más incómodos, más intolerantes y así asegura su servicio y su apoyo.

Si bien hay un antídoto, la cura no es la más sencilla. Es un camino complejo de escucha interior y mucha, muchísima fe y por qué no, un poquito de intuición para nunca llegar a hacerle caso a ningún come sueños.

El come sueños

1 agosto, 2020 12:48 pm

 

Por: Gabriela Esquivel Jiménez.

Politóloga.

Dice la leyenda que existe una criatura extraña y compleja llamada el “Come sueños” el cual se alimenta y sobrevive, gracias a que cada noche se adentra en la habitación de los jóvenes y roba aquellos anhelos que crecieron en su mente desde muy temprana edad.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo luce, algunos dicen que es alto y delgado como una mantis religiosa, de esas que dan tanto temor y que pocas veces se ven en el jardín, otros dicen que no tiene rostro aunque si una gran boca que chupa y succiona todo el interior, finalmente, están aquellas personas que han afirmado que se trata de tan solo una persona, un hombre triste y solitario que los acompaña en las noches para hacerles recordar que no siempre la vida cumple con las expectativas que soñamos en la infancia.

Resulta que El Come Sueños ha vivido en muchas generaciones y se ha alimentado por años de los sueños y deseos de los niños y las niñas y de la idea de mundo que estos tenían. Le encantan por ejemplo los sueños creativos de ser bailarines, payasos, astronautas, trapecistas, cantantes, directores de orquesta, actrices, dibujantes y así muchos otros, estos les parecían los más jugosos y deliciosos.

Pero era muy astuto, cuentan que al alimentarse no dejaba vacío el saco de sueños, que se encuentra en el centro del pecho, no, sino que guardaba otras cosas, otras opciones, otros mundos y otras realidades y así poco a poco nadie se daba cuenta de su paso por las habitaciones y del vacío que iba dejando a su paso. Se aseguraba además de no causar un gran dolor, aunque a veces causaba algo de desesperanza y posterior a esta, cierta comodidad, una zona de confort, un estado letárgico en el cual se mantendrían las personas por muchos años o por el resto de su vida.

Claro que siempre estaban los que se rebelaron al “Come Sueños” y pese a que muchas veces este llegaba a alimentarse de su emoción no lo dejaban pasar, esos sobrevivientes pusieron una barrera entre la energía que este les producía y lo que su interior les señalaba. Lastimosamente estos siempre eran los menos y cada vez menos.

El Come Sueños estaba muy preocupado porque pese todo, las personas seguían sin desprenderse de sus antiguos sueños y algunos hasta llegaban a ejecutarlos aunque ya fuera un poco tarde. Esto le provocaba un malestar, un sinsabor que no sabía cómo explicar, era como una incomodidad en sus entrañas que no le dejaba de indicar que algo estaba mal, que había cierto desorden en cómo debían ser las cosas. Tenía que seguir trabajando en los y las mayores pese a que estas crecieran y como no tenía suficiente tiempo para seguir a todos, se buscó aliados, fue así como plantó la semilla de la incomodidad en varias personas y con ello logró hacerse de un ejército de muchos come sueños.

Al día de hoy existen miles, cientos de ellos y esperan por anhelos de los demás para alimentarse, cada noche, El come sueños riega la semilla en ellos y los hace sentir más y más incómodos, más intolerantes y así asegura su servicio y su apoyo.

Si bien hay un antídoto, la cura no es la más sencilla. Es un camino complejo de escucha interior y mucha, muchísima fe y por qué no, un poquito de intuición para nunca llegar a hacerle caso a ningún come sueños.