Autor:  Eric Conde

Tomado de La delirante familia Tosco 1a ed. – San José : Editorial Costa Rica, 2014

El trabajo más malo de una casa es el de cocinar. Con la cocina no hay domingos ni vacaciones ni nada. 

Casi todas las desgracias del matrimonio vienen por la cocina. Por la cocina vienen las glotonerías, las discusiones, los insultos y los divorcios.

Si el arroz se cosechara cocinado y las gallinas pusieran los huevos fritos y las papas se sacaran cocidas, no hubiera tantos problemas en las familias.

Si tu le miras la cara a la abuela, te piensas que es libre, porque tiene los ojos muy alegres y la risa de oreja a oreja.

Si le miras el pecho, te crees que es más libre todavía, porque es flaquita y se mueve con mucha facilidad.

 Si le miras a la cintura te piensas que es requetelibre, porque se mueve con mucha soltura y mucha gracia, a pesar de que tiene muchísimos años, pero si le miras a las piernas, te das cuenta de que el abuelo la tiene amarrada por un pie del fogón y que no puede separarse del fogón en todo el día.

Por la mañana, para que prepare el desayuno, por el mediodía, el almuerzo y por la noche, la cena.

La suerte de ella es que el diablo no duerme y que el muy, sinvergüenza está al tanto de todo lo que ocurre en esta casa para sembrar la discordia entre la abuela y el abuelo que son un matrimonio tan viejo y que se quiere tanto.

Entonces el diablo viene y le zafa el pie del fogón a la pobre abuela, y la pobre abuela se aprovecha y se da un brinquito por las tiendas o por el salón de belleza, y después viene y se amarra ella misma del fogón como si no hubiera pasado nada.

Literatura Regional: Amarrada al fogón

5 abril, 2020 7:24 pm

Autor:  Eric Conde

Tomado de La delirante familia Tosco 1a ed. – San José : Editorial Costa Rica, 2014

El trabajo más malo de una casa es el de cocinar. Con la cocina no hay domingos ni vacaciones ni nada. 

Casi todas las desgracias del matrimonio vienen por la cocina. Por la cocina vienen las glotonerías, las discusiones, los insultos y los divorcios.

Si el arroz se cosechara cocinado y las gallinas pusieran los huevos fritos y las papas se sacaran cocidas, no hubiera tantos problemas en las familias.

Si tu le miras la cara a la abuela, te piensas que es libre, porque tiene los ojos muy alegres y la risa de oreja a oreja.

Si le miras el pecho, te crees que es más libre todavía, porque es flaquita y se mueve con mucha facilidad.

 Si le miras a la cintura te piensas que es requetelibre, porque se mueve con mucha soltura y mucha gracia, a pesar de que tiene muchísimos años, pero si le miras a las piernas, te das cuenta de que el abuelo la tiene amarrada por un pie del fogón y que no puede separarse del fogón en todo el día.

Por la mañana, para que prepare el desayuno, por el mediodía, el almuerzo y por la noche, la cena.

La suerte de ella es que el diablo no duerme y que el muy, sinvergüenza está al tanto de todo lo que ocurre en esta casa para sembrar la discordia entre la abuela y el abuelo que son un matrimonio tan viejo y que se quiere tanto.

Entonces el diablo viene y le zafa el pie del fogón a la pobre abuela, y la pobre abuela se aprovecha y se da un brinquito por las tiendas o por el salón de belleza, y después viene y se amarra ella misma del fogón como si no hubiera pasado nada.