Hace ya muchas primaveras,

en una cabaña a la orilla del mar,

vivió un joven, un joven distinto a los demás.

 

Su única amiga fue la soledad,

pues nunca conoció nada más.

 

Su verdadero ser era perverso y

él vivía fingiendo ser alguien más.

 

Preso por la oscuridad,

él tenía miedo de su ser,

de sus ansias de dañar.

 

 

Muchas veces esperó en las sombras,

sin dormir, sin descansar,

la llegada de un milagro,

para al fin lograr cambiar.

 

Alejado de toda dicha,

sus sentimientos los plasmaba en papel,

así fue como el arte llegó a él.

 

Después de mucho tiempo,

dejó salir a la luz la verdad,

él se aceptó a sí mismo,

reconoció su maldad.

 

No podía seguir fingiendo o procurando cambiar,

por más arte en su vida, su necesidad era dañar,

pues desde su niñez la violencia fue su único ejemplar.

 

Le suplicó muchas veces al cielo lograr conocer el amor,

pero el rencor se apoderó fácilmente de su corazón,

pues en su “hogar” lo único que conoció fue la agresión.

 

Autora: Delanny Rojas Solano

Correo: sdelanny-@hotmail.com

 

 

Preso

11 abril, 2023 9:41 am

Hace ya muchas primaveras,

en una cabaña a la orilla del mar,

vivió un joven, un joven distinto a los demás.

 

Su única amiga fue la soledad,

pues nunca conoció nada más.

 

Su verdadero ser era perverso y

él vivía fingiendo ser alguien más.

 

Preso por la oscuridad,

él tenía miedo de su ser,

de sus ansias de dañar.

 

 

Muchas veces esperó en las sombras,

sin dormir, sin descansar,

la llegada de un milagro,

para al fin lograr cambiar.

 

Alejado de toda dicha,

sus sentimientos los plasmaba en papel,

así fue como el arte llegó a él.

 

Después de mucho tiempo,

dejó salir a la luz la verdad,

él se aceptó a sí mismo,

reconoció su maldad.

 

No podía seguir fingiendo o procurando cambiar,

por más arte en su vida, su necesidad era dañar,

pues desde su niñez la violencia fue su único ejemplar.

 

Le suplicó muchas veces al cielo lograr conocer el amor,

pero el rencor se apoderó fácilmente de su corazón,

pues en su “hogar” lo único que conoció fue la agresión.

 

Autora: Delanny Rojas Solano

Correo: sdelanny-@hotmail.com