Miriam Quesada Chavarría

gerenciaecos0@gmail.com

 

A finales del año 2019, se nos anunció de muchas formas los cambios que debíamos enfrentar con la presencia del COVID-19 en el mundo entero. Las empresas no dimensionaron los ajustes que tendrían que realizar para seguir operando, bajo las directrices del Ministerio de Salud. Se suma a esto las llamadas luchas por el bien social que desarrollaron algunos grupos y que a mi criterio, no cumplían con los parámetros para llamarse la voz del pueblo costarricense.

 

Cambios en lo político con reformas y establecimiento de nuevas leyes, nuevos impuestos y nuevos procedimientos para casi toda la tramitología nos hicieron salir de nuestra zona de confort y buscar nuevas estrategias para seguir.

 

Trabajar en línea ha sido el mayor reto que enfrentaron profesores y estudiantes; trabajar en casa, con la familia al lado, transformar un cuarto o una sala de estar en una oficina, fue requerimiento para profesionales de todo tipo. Toda clase de situaciones han enfrentado los empresarios y las instituciones para seguir adelante. Pero aquí estamos, vislumbrando un 2021, con mejores expectativas que el presente.

 

Según lo expuso la Federación de Asociaciones Cooperativas de Ahorro y Crédito- FECOOPSE; basándose en datos del Banco Central, en el 2021 habrá un repunte muy pequeño en la economía; no superará la crisis que se atribuyen al COVID pero todos estamos claros en que la crisis económica ya se vivía.

 

Todas las circunstancias llevaron a las empresas a un análisis de situación; el estado costarricense que venía luchando por bajar la deuda interna, se vio obligado a hacer cambios que curiosamente, por esta vez sí tenían espectadores en la ciudadanía costarricense. Claro, los cambios tocaban muchos bolsillos. Además, la última ley aprobada en cuanto a Hacienda, va a permitir una recaudación más eficiente y eficaz para evitar evasores, o eso esperamos todos.

 

En mis años de “intentar” comprender la política y el movimiento social de este país, en medio de la crisis, me encuentro con gente que de verdad piensa antes de apoyar opiniones que desconoce, gente que busca desesperadamente salidas para fortalecer su empresa, personas en puestos administrativos de las instituciones del Estado, que se preocupan por la eficiencia de sus funciones; claro, no puedo decir que se acabaron los ineficientes en la institucionalidad pública, pero están más expuestos y eso es bueno. A nivel familiar, la administración es más eficiente, las personas distribuyen su presupuesto y evitan gastos innecesarios. Ni qué decir de lo que nos ha tocado aprender para pagar servicios y deudas a través de las plataformas virtuales, las reuniones en zoom y otras herramientas de comunicación que nunca se nos hubiera ocurrido usar.

 

Esta nueva generación de ticos me da esperanza, estamos viviendo una revolución económica, social y tecnológica en Costa Rica, en la que todos estamos involucrados. Todos somos más

conscientes de la importancia de apoyarnos unos a otros, de ayudar al vecino, de producir lo que necesitamos. El estado paternalista que se utilizó para ganar votos, ya se está acabando, instituciones como el INA, IMAS, INAMU, MAG, INDER desarrollan procesos de preparación para que la gente se gane su propio sustento mediante el desarrollo de emprendimientos productivos.

 

Cada día nacen más y más emprendimientos que requieren la mano del gobierno para crecer y el apoyo de su área de influencia para vender y distribuir sus productos. Al fin me parece que no se ve al empresario como el que explota a sus empleados, si no el que genera trabajo para sus vecinos. Al fin vemos que la producción de cooperativas y pequeñas empresas es igual o mejor de buena que las que se traen del extranjero. Al fin las municipalidades no son enemigas del comerciante sino sus aliadas, cada día ejercer empresa es un poquito menos difícil para los costarricenses.

 

 

Los cambios siempre son buenos, el terremoto empresarial que vivimos nos hizo acomodarnos. Ahora necesitamos hacer alianzas y trazar caminos para que todos salgamos adelante Los ciudadanos debemos velar porque los recursos que usted y yo pagamos a través de impuestos y cargas a los servicios como FODESAF sean bien distribuidos entre personas que de verdad requieran ayuda y no sean utilizados para fomentar la vagancia como hemos visto en muchos casos. Diciembre es un buen mes para comenzar a invertir de la mejor manera los recursos que recibimos, sabiendo que todos hicimos un gran esfuerzo para tener en nuestras manos esos recursos

Un año difícil no siempre anuncia un año nuevo sin crecimiento

27 diciembre, 2020 12:02 pm

Miriam Quesada Chavarría

gerenciaecos0@gmail.com

 

A finales del año 2019, se nos anunció de muchas formas los cambios que debíamos enfrentar con la presencia del COVID-19 en el mundo entero. Las empresas no dimensionaron los ajustes que tendrían que realizar para seguir operando, bajo las directrices del Ministerio de Salud. Se suma a esto las llamadas luchas por el bien social que desarrollaron algunos grupos y que a mi criterio, no cumplían con los parámetros para llamarse la voz del pueblo costarricense.

 

Cambios en lo político con reformas y establecimiento de nuevas leyes, nuevos impuestos y nuevos procedimientos para casi toda la tramitología nos hicieron salir de nuestra zona de confort y buscar nuevas estrategias para seguir.

 

Trabajar en línea ha sido el mayor reto que enfrentaron profesores y estudiantes; trabajar en casa, con la familia al lado, transformar un cuarto o una sala de estar en una oficina, fue requerimiento para profesionales de todo tipo. Toda clase de situaciones han enfrentado los empresarios y las instituciones para seguir adelante. Pero aquí estamos, vislumbrando un 2021, con mejores expectativas que el presente.

 

Según lo expuso la Federación de Asociaciones Cooperativas de Ahorro y Crédito- FECOOPSE; basándose en datos del Banco Central, en el 2021 habrá un repunte muy pequeño en la economía; no superará la crisis que se atribuyen al COVID pero todos estamos claros en que la crisis económica ya se vivía.

 

Todas las circunstancias llevaron a las empresas a un análisis de situación; el estado costarricense que venía luchando por bajar la deuda interna, se vio obligado a hacer cambios que curiosamente, por esta vez sí tenían espectadores en la ciudadanía costarricense. Claro, los cambios tocaban muchos bolsillos. Además, la última ley aprobada en cuanto a Hacienda, va a permitir una recaudación más eficiente y eficaz para evitar evasores, o eso esperamos todos.

 

En mis años de “intentar” comprender la política y el movimiento social de este país, en medio de la crisis, me encuentro con gente que de verdad piensa antes de apoyar opiniones que desconoce, gente que busca desesperadamente salidas para fortalecer su empresa, personas en puestos administrativos de las instituciones del Estado, que se preocupan por la eficiencia de sus funciones; claro, no puedo decir que se acabaron los ineficientes en la institucionalidad pública, pero están más expuestos y eso es bueno. A nivel familiar, la administración es más eficiente, las personas distribuyen su presupuesto y evitan gastos innecesarios. Ni qué decir de lo que nos ha tocado aprender para pagar servicios y deudas a través de las plataformas virtuales, las reuniones en zoom y otras herramientas de comunicación que nunca se nos hubiera ocurrido usar.

 

Esta nueva generación de ticos me da esperanza, estamos viviendo una revolución económica, social y tecnológica en Costa Rica, en la que todos estamos involucrados. Todos somos más

conscientes de la importancia de apoyarnos unos a otros, de ayudar al vecino, de producir lo que necesitamos. El estado paternalista que se utilizó para ganar votos, ya se está acabando, instituciones como el INA, IMAS, INAMU, MAG, INDER desarrollan procesos de preparación para que la gente se gane su propio sustento mediante el desarrollo de emprendimientos productivos.

 

Cada día nacen más y más emprendimientos que requieren la mano del gobierno para crecer y el apoyo de su área de influencia para vender y distribuir sus productos. Al fin me parece que no se ve al empresario como el que explota a sus empleados, si no el que genera trabajo para sus vecinos. Al fin vemos que la producción de cooperativas y pequeñas empresas es igual o mejor de buena que las que se traen del extranjero. Al fin las municipalidades no son enemigas del comerciante sino sus aliadas, cada día ejercer empresa es un poquito menos difícil para los costarricenses.

 

 

Los cambios siempre son buenos, el terremoto empresarial que vivimos nos hizo acomodarnos. Ahora necesitamos hacer alianzas y trazar caminos para que todos salgamos adelante Los ciudadanos debemos velar porque los recursos que usted y yo pagamos a través de impuestos y cargas a los servicios como FODESAF sean bien distribuidos entre personas que de verdad requieran ayuda y no sean utilizados para fomentar la vagancia como hemos visto en muchos casos. Diciembre es un buen mes para comenzar a invertir de la mejor manera los recursos que recibimos, sabiendo que todos hicimos un gran esfuerzo para tener en nuestras manos esos recursos