Por Jack Ewing

Un día hace poco, conduciendo mi carro sobre la carretera entre Dominical y Quepos, de pronto el carro de alante frenó y tuve que disminuir mi velocidad rápidamente para evitar un choque. El motivo del frenazo era una gran iguana en medio de la carretera. También frenaron los carros que venían del otro lado. “Qué bueno”, pensé. “En años pasados la gran mayoría de los carros no frenaban para los animales y en muchos casos trataban de atropellarlos”. La educación ambiental, publicidad, y la rotulación sobre la carretera está dando un buen resultado. Siempre hay matanza de vida silvestre en la carretera, pero la actitud de los conductores ha cambiado mucho.

Este incidente me hizo reflexionar sobre otros avances en la protección del medioambiente y la conservación de la flora y fauna y como los hemos experimentado durante los 51 años que he vivido en Costa Rica. Siguen tres ejemplos.

Tírela por la Ventana

En una ocasión a principios de los años 70 venía desde San José para Hacienda Barú vía el Cerro de la Muerte. Un compañero estaba conduciendo, y los dos estábamos tomando refrescos embotellados y comiendo snacks. “Ricardo,” dije. ¿Hay una bolsa o algo donde puedo guardar esta basura?”

Ricardo soltó una carcajada. “¿Por qué quiere guardar basura? Tirela por la ventana.” No le hice caso, pero me puse a pensar que no solo Ricardo sino la mayor parte de la gente no le importaba ensuciar las carreteras y el medio ambiente. En otra ocasión andaba en bus y vi un rótulo que decía “Este Bus es Suyo; Manténgalo Limpio; Tire la Basura por la Ventana”.

A mediados de los 1980 la Cámara de Turismo de Costa Rica hizo una gran campaña para incentivarnos a colocar la basura en un receptáculo apropiado y mantener el país limpio. Eso fue el inicio de un gran cambio de actitud del público en general y también las municipalidades. Empezaron aparecer basureros en las calles donde antes no había ningún lugar para botar cualquier papelito. Desaparecieron los rótulos antes mencionados en los buses y en su lugar aparecieron basureros pequeños. Ahora la mayor parte de las municipalidades tiene la opción del reciclaje. El país y el medio ambiente se han beneficiado mucho debido al cambio de actitud en las personas.

Las Talas y Las Quemas

A principios del siglo pasado los pioneros que desarrollaron la zona sur vieron los bosques como obstáculos al desarrollo de la agricultura y ganadería, los talaban y los quemaban. Primero trabajaron con hachas, bueyes y luego con motosierras y maquinaria pesada. Recuerdo durante los años 1970 en verano cuando viajábamos entre San Isidro y Hacienda Barú que muchas veces tuvimos que cubrir las bocas y narices con pañuelos para protegernos de la gran cantidad de humo. Un amigo piloto me contó que en verano tuvo que averiguar el estado del humo en el lugar donde quería volar antes de despegar. A principios de los 1980 las autoridades empezaron a controlar las talas y quemas, de una vez vimos una gran mejora. La Dirección General Forestal empezó a promover la silvicultura como una alternativa a los repastos. Luego vimos el inicio del programa conocido como Pagos por Servicios Ambientales (PSA) que paga a los propietarios por la siembra de árboles y la protección de los bosques naturales. El PSA da una alta prioridad a las propiedades dentro de los corredores biológicos, de los cuales hay alrededor de 50 en el país. Estos conectan los parques nacionales, refugios de vida silvestre, y reservas informales y facilitan la migración de la fauna entre dichas zonas de protección. Uno de los mejores es el Corredor Biológico Paso de la Danta que conecta la Reserva Los Santos con el gran Manglar Sierpe-Térraba.

Hoy en día si usted ve un camión lleno de troncos de árboles, probablemente son tucas pequeñas de reforestación en vez de las enormes procedentes de un bosque primario que antes vimos a menudo. Cuando viaja entre San Isidro y Dominical, la gran mayoría de lo que se ve es bosque verde. Cuesta imaginar que en un tiempo atrás tuvimos que realizar el mismo viaje con pañuelos tapando la boca y nariz.

La Cacería Furtiva

No obstante, la Ley de Conservación de Fauna Silvestre de 1961, la cacería siempre ha sido un problema. Cuando yo llegué a Hacienda Barú en 1972 ya estaban extintos localmente algunas especies de fauna que antes eran abundantes, tales como el chancho de monte, la lapa roja, y los cabritos de monte, siempre había mucha cacería por todo lado. Los que se opusieron a la caza eran pocos. Hoy en día la mayor parte de la población se opone a la cacería furtiva. Por medio de una petición con una cantidad exagerada de firmas, el mismo pueblo propuso un proyecto de ley que prohíbe la cacería de toda clase de animal silvestre en todo el país, y la Asamblea Legislativa la paso con un voto unánime. Dicha ley entró en vigor en diciembre de 2012, pero no ha tenido el impacto esperado y la cacería furtiva no ha disminuido significativamente. Pienso que el problema se debe a una falta de recursos económicos para financiar la aplicación de la ley.

Grupos como ASANA, Nai, las cámaras de turismo locales y otros han hecho mucho esfuerzo y estamos observando el buen resultado. Sin embargo, hay mucho más que hacer. Hay que continuar la lucha.

CAMBIOS POSITIVOS EN BENEFICIO DEL MEDIO AMBIENTE

21 enero, 2022 10:00 am

Por Jack Ewing

Un día hace poco, conduciendo mi carro sobre la carretera entre Dominical y Quepos, de pronto el carro de alante frenó y tuve que disminuir mi velocidad rápidamente para evitar un choque. El motivo del frenazo era una gran iguana en medio de la carretera. También frenaron los carros que venían del otro lado. “Qué bueno”, pensé. “En años pasados la gran mayoría de los carros no frenaban para los animales y en muchos casos trataban de atropellarlos”. La educación ambiental, publicidad, y la rotulación sobre la carretera está dando un buen resultado. Siempre hay matanza de vida silvestre en la carretera, pero la actitud de los conductores ha cambiado mucho.

Este incidente me hizo reflexionar sobre otros avances en la protección del medioambiente y la conservación de la flora y fauna y como los hemos experimentado durante los 51 años que he vivido en Costa Rica. Siguen tres ejemplos.

Tírela por la Ventana

En una ocasión a principios de los años 70 venía desde San José para Hacienda Barú vía el Cerro de la Muerte. Un compañero estaba conduciendo, y los dos estábamos tomando refrescos embotellados y comiendo snacks. “Ricardo,” dije. ¿Hay una bolsa o algo donde puedo guardar esta basura?”

Ricardo soltó una carcajada. “¿Por qué quiere guardar basura? Tirela por la ventana.” No le hice caso, pero me puse a pensar que no solo Ricardo sino la mayor parte de la gente no le importaba ensuciar las carreteras y el medio ambiente. En otra ocasión andaba en bus y vi un rótulo que decía “Este Bus es Suyo; Manténgalo Limpio; Tire la Basura por la Ventana”.

A mediados de los 1980 la Cámara de Turismo de Costa Rica hizo una gran campaña para incentivarnos a colocar la basura en un receptáculo apropiado y mantener el país limpio. Eso fue el inicio de un gran cambio de actitud del público en general y también las municipalidades. Empezaron aparecer basureros en las calles donde antes no había ningún lugar para botar cualquier papelito. Desaparecieron los rótulos antes mencionados en los buses y en su lugar aparecieron basureros pequeños. Ahora la mayor parte de las municipalidades tiene la opción del reciclaje. El país y el medio ambiente se han beneficiado mucho debido al cambio de actitud en las personas.

Las Talas y Las Quemas

A principios del siglo pasado los pioneros que desarrollaron la zona sur vieron los bosques como obstáculos al desarrollo de la agricultura y ganadería, los talaban y los quemaban. Primero trabajaron con hachas, bueyes y luego con motosierras y maquinaria pesada. Recuerdo durante los años 1970 en verano cuando viajábamos entre San Isidro y Hacienda Barú que muchas veces tuvimos que cubrir las bocas y narices con pañuelos para protegernos de la gran cantidad de humo. Un amigo piloto me contó que en verano tuvo que averiguar el estado del humo en el lugar donde quería volar antes de despegar. A principios de los 1980 las autoridades empezaron a controlar las talas y quemas, de una vez vimos una gran mejora. La Dirección General Forestal empezó a promover la silvicultura como una alternativa a los repastos. Luego vimos el inicio del programa conocido como Pagos por Servicios Ambientales (PSA) que paga a los propietarios por la siembra de árboles y la protección de los bosques naturales. El PSA da una alta prioridad a las propiedades dentro de los corredores biológicos, de los cuales hay alrededor de 50 en el país. Estos conectan los parques nacionales, refugios de vida silvestre, y reservas informales y facilitan la migración de la fauna entre dichas zonas de protección. Uno de los mejores es el Corredor Biológico Paso de la Danta que conecta la Reserva Los Santos con el gran Manglar Sierpe-Térraba.

Hoy en día si usted ve un camión lleno de troncos de árboles, probablemente son tucas pequeñas de reforestación en vez de las enormes procedentes de un bosque primario que antes vimos a menudo. Cuando viaja entre San Isidro y Dominical, la gran mayoría de lo que se ve es bosque verde. Cuesta imaginar que en un tiempo atrás tuvimos que realizar el mismo viaje con pañuelos tapando la boca y nariz.

La Cacería Furtiva

No obstante, la Ley de Conservación de Fauna Silvestre de 1961, la cacería siempre ha sido un problema. Cuando yo llegué a Hacienda Barú en 1972 ya estaban extintos localmente algunas especies de fauna que antes eran abundantes, tales como el chancho de monte, la lapa roja, y los cabritos de monte, siempre había mucha cacería por todo lado. Los que se opusieron a la caza eran pocos. Hoy en día la mayor parte de la población se opone a la cacería furtiva. Por medio de una petición con una cantidad exagerada de firmas, el mismo pueblo propuso un proyecto de ley que prohíbe la cacería de toda clase de animal silvestre en todo el país, y la Asamblea Legislativa la paso con un voto unánime. Dicha ley entró en vigor en diciembre de 2012, pero no ha tenido el impacto esperado y la cacería furtiva no ha disminuido significativamente. Pienso que el problema se debe a una falta de recursos económicos para financiar la aplicación de la ley.

Grupos como ASANA, Nai, las cámaras de turismo locales y otros han hecho mucho esfuerzo y estamos observando el buen resultado. Sin embargo, hay mucho más que hacer. Hay que continuar la lucha.