Esta temporada suele estar llena de brillo, color, alegría, unión familiar y emociones múltiples, sin embargo, para aquellos que han perdido un ser amado, se vuelve una época tortuosa pues los recuerdos de quien falleció salen a relucir en medio de las fiestas y el regocijo.

Según Infosalus (2018), perder a un ser querido implica un proceso de duelo y de lograr acostumbrarse a la ausencia física de esa persona aunque a nivel interno, quien le extraña todavía

le perciba y le recuerde constantemente. Por lo general, un año suele ser un periodo adecuado para la elaboración de un luto, sin embargo, especialistas en la salud mental invitan a consultar si al cabo de dos años el llanto y el dolor por la pérdida persiste (Haztúa, Psicóloga Positiva, Fuenlabrada, Madrid).

Sin embargo, en condiciones regulares, los profesionales dan a conocer una serie de pautas para poder sobrellevar las fiestas navideñas cuando se está sufriendo una pérdida significativa. La psicóloga Mónica Pereira, experta en trauma y duelo (2018) menciona las siguientes:

  • Si el duelo es reciente, se debe tener en cuenta que pasar por las etapas del mismo es ineludible, desde el momento de impacto, la negación, la ira por la muerte, la tristeza, la aceptación y hasta el aprendizaje que queda de lo ocurrido. Se debe validar lo que se siente e ir abordado paso a paso las etapas hasta lograr hacer una elaboración sana de duelo.
  • Algunas personas se niegan a celebrar Navidad porque les parece injusto o irrespetuoso para quien ya no está; bueno, es importante ir un paso a la vez, se puede preparar una celebración especial en homenaje a ese ser, recordándole desde la alegría y no desde dolor, podría ser, contando algunas anécdotas agradables sobre esa persona.
  • Muchos individuos tratan de escapar de la tristeza, sin embargo no es lo adecuado. Según la especialista (Pereira), la tristeza es una fase natural que se debe transitar y huir de ella es contraproducente en gran forma.
  • También menciona que ayuda profundamente hablar de la persona en cuestión con quienes al igual que ella o él, están sufriendo la pérdida, esto refuerza pues al conocer más a esa persona desde distintos puntos de vista, se construye una historia especial.
  • Según Pereira, a los dos años, cuando vienen las épocas festivas, es cuando se lamenta más el fallecimiento pues en ese momento se ha caído en cuenta de la realidad y de la perpetuidad de la pérdida. La especialista recomienda decorar y elaborar las festividades como se solía hacer antes, poniendo cuidado especial en hacer o decorar lo que esa persona que ya no está disfrutaba.
  • También menciona que se debe tener presente que no es obligación seguir sufriendo, que la persona ya fallecida habría deseado ver feliz a quienes dejó en vida por lo que no se debe sentir mal por disfrutar las fiestas Navideñas u otras festividades, todo lo contrario.
  • Por último, se debe entender que una pérdida es algo muy relevante y si aun pasando el tiempo la persona llora eventualmente durante las fiestas, se le debe brindar el espacio y validar sus emociones sin criticarle o reprimirle.

La Navidad es una época maravillosa que ejerce diferentes efectos en quienes la viven por lo que respetar y valorar lo acontecido por cada persona nos ayudará a ser empáticos y abrazar tanto las alegrías como las tristezas que se degustan tras las luces, los tamales y las fiestas.

Bibligrafía:

  • Pereira M, (2018),, Claves para gestionar la Navidad tras la pérdida de un ser querido, Madrid, España.

 

Por Grethel Quesada.

Cuando la Navidad nos trae dolor en lugar de alegrías.

20 diciembre, 2022 11:51 am

Esta temporada suele estar llena de brillo, color, alegría, unión familiar y emociones múltiples, sin embargo, para aquellos que han perdido un ser amado, se vuelve una época tortuosa pues los recuerdos de quien falleció salen a relucir en medio de las fiestas y el regocijo.

Según Infosalus (2018), perder a un ser querido implica un proceso de duelo y de lograr acostumbrarse a la ausencia física de esa persona aunque a nivel interno, quien le extraña todavía

le perciba y le recuerde constantemente. Por lo general, un año suele ser un periodo adecuado para la elaboración de un luto, sin embargo, especialistas en la salud mental invitan a consultar si al cabo de dos años el llanto y el dolor por la pérdida persiste (Haztúa, Psicóloga Positiva, Fuenlabrada, Madrid).

Sin embargo, en condiciones regulares, los profesionales dan a conocer una serie de pautas para poder sobrellevar las fiestas navideñas cuando se está sufriendo una pérdida significativa. La psicóloga Mónica Pereira, experta en trauma y duelo (2018) menciona las siguientes:

  • Si el duelo es reciente, se debe tener en cuenta que pasar por las etapas del mismo es ineludible, desde el momento de impacto, la negación, la ira por la muerte, la tristeza, la aceptación y hasta el aprendizaje que queda de lo ocurrido. Se debe validar lo que se siente e ir abordado paso a paso las etapas hasta lograr hacer una elaboración sana de duelo.
  • Algunas personas se niegan a celebrar Navidad porque les parece injusto o irrespetuoso para quien ya no está; bueno, es importante ir un paso a la vez, se puede preparar una celebración especial en homenaje a ese ser, recordándole desde la alegría y no desde dolor, podría ser, contando algunas anécdotas agradables sobre esa persona.
  • Muchos individuos tratan de escapar de la tristeza, sin embargo no es lo adecuado. Según la especialista (Pereira), la tristeza es una fase natural que se debe transitar y huir de ella es contraproducente en gran forma.
  • También menciona que ayuda profundamente hablar de la persona en cuestión con quienes al igual que ella o él, están sufriendo la pérdida, esto refuerza pues al conocer más a esa persona desde distintos puntos de vista, se construye una historia especial.
  • Según Pereira, a los dos años, cuando vienen las épocas festivas, es cuando se lamenta más el fallecimiento pues en ese momento se ha caído en cuenta de la realidad y de la perpetuidad de la pérdida. La especialista recomienda decorar y elaborar las festividades como se solía hacer antes, poniendo cuidado especial en hacer o decorar lo que esa persona que ya no está disfrutaba.
  • También menciona que se debe tener presente que no es obligación seguir sufriendo, que la persona ya fallecida habría deseado ver feliz a quienes dejó en vida por lo que no se debe sentir mal por disfrutar las fiestas Navideñas u otras festividades, todo lo contrario.
  • Por último, se debe entender que una pérdida es algo muy relevante y si aun pasando el tiempo la persona llora eventualmente durante las fiestas, se le debe brindar el espacio y validar sus emociones sin criticarle o reprimirle.

La Navidad es una época maravillosa que ejerce diferentes efectos en quienes la viven por lo que respetar y valorar lo acontecido por cada persona nos ayudará a ser empáticos y abrazar tanto las alegrías como las tristezas que se degustan tras las luces, los tamales y las fiestas.

Bibligrafía:

  • Pereira M, (2018),, Claves para gestionar la Navidad tras la pérdida de un ser querido, Madrid, España.

 

Por Grethel Quesada.