Uriel Rojas

La palma real (Roystonea oleracea) es una especie muy importante por las diversas utilidades que genera, entre las que destacan, la extracción del palmito para distintos platillos, uso de las hojas para los techos en los ranchos, así como la elaboración del jabón hechizo y hasta los adornos religiosos en semana santa.

La palma real es una especie que se adapta bien a las condiciones climáticas de la región sur de Costa Rica. Es muy común verlos en potreros y sabanas y su fruto lo comen los cerdos y el ganado que habitan en la zona.

A principios del siglo XX, la mayoría de familias que llegaron en esta zona de Buenos Aires y Osa vivieron en ranchos, los cuales tenían sus techos de palma real. Para elaborar un rancho, el fabricante o constructor debe poseer una serie de conocimientos prácticos tales como los movimientos de luna para cortar la palma y preparar el bejuco que amarra cada hoja sobre la estructura.

De la palma se hacen ricos platillos que enriquecen la gastronomía de la región, uno de ellos es el picadillo de palmito.

Del tronco de la palma se extrae el palmito que sirve para hacer picadillos tiernos en épocas tradicionales como la Semana Santa. Sin embargo, también se usa en otras festividades como las fiestas patronales y para los matrimonios o cumpleaños. En las comunidades donde suelen efectuar domingos deportivos, el picadillo de palmito no puede faltar en sus bocadillos.

También se hace puré de palmito. La parte tierna del palmito se pica en pedazos, se sancocha, se le agrega sal, culantro, y cuando está suave se muele y se fríe en un poquito de grasa y achiote.

Hay un platillo que se llama sopa de palmito. Para eso, el palmito tierno se pica y se pone a cocinar junto a los ingredientes, con un poquito de agua para que le de sabor a la sopa.

De la palma también se hace un jabón que en el pasado fue bastante usado por los primeros pobladores. Las personas mayores recuerdan cómo elaboraban el jabón hechizo para lavar la ropa. Este se fabricaba con frutos de la palma llamados gunzos. Para eso recogían éstos frutos cuando estaban en estado de madurez, luego los pilaban, en un pilón de madera, para separar la pulpa de las semillas. Esta masa de pulpa de gunzo, la colaban en un pazcón hecho de jícara, luego la cocinaban en ollas grandes y después, le echaban uno o dos tarros de potasa, según la cantidad. Una vez cocinado la sacaban para enfriarla, cuando enfriaba la cortaban en trozos o barras. Una vez procesado, esto lo utilizaban como jabón, dando el mismo resultado que el que ahora se compra.

Las hojas de la palma real, en una manera más diminuta, sirve para adornos religiosos de los fieles católicos en la época de semana santa. Cuando es miércoles de ceniza e inicia la cuaresma (cuarenta días antes de que se dé la semana mayor), los católicos hacen trenzas con las hojitas de palma y le dan forma de cruz, símbolo de que ha iniciado la época cuaresmal.

También cuando llega el domingo de ramos, los feligreses se preparan para celebrar el ingreso triunfal de Jesús a Jerusalén. Construyen una especie de callejón bordeados con palmeras para recibir al rey que llega montado en un burro y repletos de las flores más vistosas del pueblo. Llevan en sus manos puñitos de palmeras humedecidas con agua bendita que reparten por doquier. Las puertas y ventanas de las iglesias también lucen adornadas con estas hojas de la palma real.

En lugares que poseen hatos de ganado y cerdos, los dueños permiten que estos animales coman el fruto de la palmera como alimento apetecido. En algunos casos lo mezclan con otros productos alimenticios como la miel o el concentrado. La semilla seca de este fruto, lo quiebran algunos niños y lo comen como coco y hay quienes le dan mayor utilidad a este coyol.

La palma real brinda además, refugio y materiales a la fauna local. Los pericos y otras aves hacen ahí sus nidos y depositan sus huevos que luego permitirán la reproducción de esta especie. Las plantas con más de 3 metros de altura y con hojas de más de 8 metros de largo son las que tienen mejores productos cosechables. Se recomienda la extracción de las plantas que presenten daños o enfermedad ubicados en potreros, siempre y cuando exista -y se mantenga en el área aprovechada- palmas juveniles en crecimiento. Esto ayudará a conservar la especie.

La palma real forma parte del paisaje cultural en varios pueblos del cantón de Buenos Aires y Osa. Esta palma crece más de cinco metros y sus hojas generan un sonido con el viento que da alegría a los campos y sombra al ganado bovino y equino que vive en esas propiedades.

UTILIDADES DE LA PALMA REAL

9 febrero, 2021 5:17 pm

Uriel Rojas

La palma real (Roystonea oleracea) es una especie muy importante por las diversas utilidades que genera, entre las que destacan, la extracción del palmito para distintos platillos, uso de las hojas para los techos en los ranchos, así como la elaboración del jabón hechizo y hasta los adornos religiosos en semana santa.

La palma real es una especie que se adapta bien a las condiciones climáticas de la región sur de Costa Rica. Es muy común verlos en potreros y sabanas y su fruto lo comen los cerdos y el ganado que habitan en la zona.

A principios del siglo XX, la mayoría de familias que llegaron en esta zona de Buenos Aires y Osa vivieron en ranchos, los cuales tenían sus techos de palma real. Para elaborar un rancho, el fabricante o constructor debe poseer una serie de conocimientos prácticos tales como los movimientos de luna para cortar la palma y preparar el bejuco que amarra cada hoja sobre la estructura.

De la palma se hacen ricos platillos que enriquecen la gastronomía de la región, uno de ellos es el picadillo de palmito.

Del tronco de la palma se extrae el palmito que sirve para hacer picadillos tiernos en épocas tradicionales como la Semana Santa. Sin embargo, también se usa en otras festividades como las fiestas patronales y para los matrimonios o cumpleaños. En las comunidades donde suelen efectuar domingos deportivos, el picadillo de palmito no puede faltar en sus bocadillos.

También se hace puré de palmito. La parte tierna del palmito se pica en pedazos, se sancocha, se le agrega sal, culantro, y cuando está suave se muele y se fríe en un poquito de grasa y achiote.

Hay un platillo que se llama sopa de palmito. Para eso, el palmito tierno se pica y se pone a cocinar junto a los ingredientes, con un poquito de agua para que le de sabor a la sopa.

De la palma también se hace un jabón que en el pasado fue bastante usado por los primeros pobladores. Las personas mayores recuerdan cómo elaboraban el jabón hechizo para lavar la ropa. Este se fabricaba con frutos de la palma llamados gunzos. Para eso recogían éstos frutos cuando estaban en estado de madurez, luego los pilaban, en un pilón de madera, para separar la pulpa de las semillas. Esta masa de pulpa de gunzo, la colaban en un pazcón hecho de jícara, luego la cocinaban en ollas grandes y después, le echaban uno o dos tarros de potasa, según la cantidad. Una vez cocinado la sacaban para enfriarla, cuando enfriaba la cortaban en trozos o barras. Una vez procesado, esto lo utilizaban como jabón, dando el mismo resultado que el que ahora se compra.

Las hojas de la palma real, en una manera más diminuta, sirve para adornos religiosos de los fieles católicos en la época de semana santa. Cuando es miércoles de ceniza e inicia la cuaresma (cuarenta días antes de que se dé la semana mayor), los católicos hacen trenzas con las hojitas de palma y le dan forma de cruz, símbolo de que ha iniciado la época cuaresmal.

También cuando llega el domingo de ramos, los feligreses se preparan para celebrar el ingreso triunfal de Jesús a Jerusalén. Construyen una especie de callejón bordeados con palmeras para recibir al rey que llega montado en un burro y repletos de las flores más vistosas del pueblo. Llevan en sus manos puñitos de palmeras humedecidas con agua bendita que reparten por doquier. Las puertas y ventanas de las iglesias también lucen adornadas con estas hojas de la palma real.

En lugares que poseen hatos de ganado y cerdos, los dueños permiten que estos animales coman el fruto de la palmera como alimento apetecido. En algunos casos lo mezclan con otros productos alimenticios como la miel o el concentrado. La semilla seca de este fruto, lo quiebran algunos niños y lo comen como coco y hay quienes le dan mayor utilidad a este coyol.

La palma real brinda además, refugio y materiales a la fauna local. Los pericos y otras aves hacen ahí sus nidos y depositan sus huevos que luego permitirán la reproducción de esta especie. Las plantas con más de 3 metros de altura y con hojas de más de 8 metros de largo son las que tienen mejores productos cosechables. Se recomienda la extracción de las plantas que presenten daños o enfermedad ubicados en potreros, siempre y cuando exista -y se mantenga en el área aprovechada- palmas juveniles en crecimiento. Esto ayudará a conservar la especie.

La palma real forma parte del paisaje cultural en varios pueblos del cantón de Buenos Aires y Osa. Esta palma crece más de cinco metros y sus hojas generan un sonido con el viento que da alegría a los campos y sombra al ganado bovino y equino que vive en esas propiedades.