Grettel Quesada Quesada

Pastora, Consejera para Enfoque a la Familia Costa Rica y Bach. Psicología.

El sistema nervioso fue creado para defendernos de amenazas externas e internas, cuando se perciben ataques, existen reacciones inmediatas que tratan de preservar la integridad física y emocional de la persona. Como parte de este sistema de protección, existen los mecanismos de defensa postulados por Ana Freud, hija del prestigioso psicoanalista Sigmund Freud. Entre estos mecanismos está la PROYECCIÓN. La proyección hace que se le atribuya a otras personas características que no nos gustan de nosotros mismos, también nuestros malos pensamientos, deseos e impulsos más cuestionables con el fin inconsciente de posicionar en otros eso que nos produce culpa, vergüenza, ansiedad, enojo, dolor, etc. Muy eventualmente se proyecta de forma positiva. Por ejemplo, una persona que se siente muy mal con su apariencia, suele criticar y burlarse de la apariencia de otros. Alguien que siente su autoestima dañada pues no posee éxitos relevantes en su vida, podría criticar duramente a quien sí los posee o dudar de su procedencia. Otro ejemplo es la persona que suele celar constantemente a su pareja pues cree que le es infiel, podría estar luchando en su interior con la tentación de ser infiel. Y por último, alguien que lucha con la mentira o el odio podría acusar constantemente a otros de ser mentirosos o estar llenos de odio.

Así como si fuera un espejo, solemos proyectar lo que nos molesta de nosotros mismos en los demás con el afán de no cargar con esta incomodidad interna.

Existe un diagrama interesante sobre nuestro interior:

 

 

 

LA LEY DEL ESPEJO

1.      Lo que me molesta del otro, está dentro de mí y debo trabajarlo. 2.       Lo que al otro le molesta de mí, si a mí me afecta cuando me lo dice, está dentro de mí y debo trabajarlo.
3.      Lo que me gusta de la otra persona, también está dentro de mí. 4.      Lo que al otro le molesta de mí, si a mí no me afecta cuando me lo dice, es porque está dentro de él o ella y debe trabajarlo.

 

Si nos concentramos en el punto 1 y en el 3, podemos ver allí muy bien plasmada la proyección. Esta situación es sumamente nociva para las relaciones sentimentales, familiares o fraternales. Cuando utilizamos muchas veces este mecanismo de defensa, significa que hay heridas en nuestro interior a las que se les debe prestar atención para sanar; de no hacerlo, se sufrirán las consecuencias a corto y a largo plazo y con todas las relaciones sociales que establezcamos.

Pero, ¿Qué hacemos con esta información? Primero que nada analízate a profundidad, cuando te pilles hablando mal de alguien o regañando a otra persona por sus defectos de carácter, has un alto y escudriña en tu interior para ver si lo que tanto te disgusta de esa persona es realmente to “yo” interior diciendo “me parezco a esa persona y no me gusta”. Al principio podría representar un shock difícil de asimilar y aceptar pero si lo logras, podrás trabajar en ti y mejorar tu ser interior al enfrentar los pensamientos y sentimientos que deseas mantener en incognito por temor a afrontar.

Hablarlo con alguien también ayuda mucho, así que lo ideal sería que te acerques a un profesional en consejería o psicología para que te escuche y te ayude a resolver esta situación.

Reflexionar sobre la proyección que haces desde tu interior sobre otros, requiere una enorme dosis de humildad para aceptar que hay algo mal; ese es el primer paso para trabajar en ti, de no hacerlo, nada tendrá éxito.

La Biblia dice en Proverbios 27:19 “En el agua se refleja el rostro, en el corazón se refleja la persona”. También Jeremías 17:9-10 dice “No hay nada tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.”

No es fácil analizar nuestro interior, por lo general da muchísimo miedo hacerlo, podríamos encontrarnos con cosas inimaginables pero es necesario, es parte de brindarle a nuestro “yo” un adecuado mantenimiento para fortalecer nuestra salud mental y espiritual. Deja a Dios escudriñarte, no tengas miedo, recuerda que para curar una infección interna primero se debe abrir la herida, será para bien aunque duela.

Bibliografía: Mentes abiertas (2023), España, recuperado de: https://www.mentesabiertaspsicologia.com/blog-psicologia/blog-psicologia/comprender-la-proyeccion-el-mecanismo-de-defensa-que-refleja-el-interior#

21 noviembre, 2023 3:24 pm

Grettel Quesada Quesada

Pastora, Consejera para Enfoque a la Familia Costa Rica y Bach. Psicología.

El sistema nervioso fue creado para defendernos de amenazas externas e internas, cuando se perciben ataques, existen reacciones inmediatas que tratan de preservar la integridad física y emocional de la persona. Como parte de este sistema de protección, existen los mecanismos de defensa postulados por Ana Freud, hija del prestigioso psicoanalista Sigmund Freud. Entre estos mecanismos está la PROYECCIÓN. La proyección hace que se le atribuya a otras personas características que no nos gustan de nosotros mismos, también nuestros malos pensamientos, deseos e impulsos más cuestionables con el fin inconsciente de posicionar en otros eso que nos produce culpa, vergüenza, ansiedad, enojo, dolor, etc. Muy eventualmente se proyecta de forma positiva. Por ejemplo, una persona que se siente muy mal con su apariencia, suele criticar y burlarse de la apariencia de otros. Alguien que siente su autoestima dañada pues no posee éxitos relevantes en su vida, podría criticar duramente a quien sí los posee o dudar de su procedencia. Otro ejemplo es la persona que suele celar constantemente a su pareja pues cree que le es infiel, podría estar luchando en su interior con la tentación de ser infiel. Y por último, alguien que lucha con la mentira o el odio podría acusar constantemente a otros de ser mentirosos o estar llenos de odio.

Así como si fuera un espejo, solemos proyectar lo que nos molesta de nosotros mismos en los demás con el afán de no cargar con esta incomodidad interna.

Existe un diagrama interesante sobre nuestro interior:

 

 

 

LA LEY DEL ESPEJO

1.      Lo que me molesta del otro, está dentro de mí y debo trabajarlo. 2.       Lo que al otro le molesta de mí, si a mí me afecta cuando me lo dice, está dentro de mí y debo trabajarlo.
3.      Lo que me gusta de la otra persona, también está dentro de mí. 4.      Lo que al otro le molesta de mí, si a mí no me afecta cuando me lo dice, es porque está dentro de él o ella y debe trabajarlo.

 

Si nos concentramos en el punto 1 y en el 3, podemos ver allí muy bien plasmada la proyección. Esta situación es sumamente nociva para las relaciones sentimentales, familiares o fraternales. Cuando utilizamos muchas veces este mecanismo de defensa, significa que hay heridas en nuestro interior a las que se les debe prestar atención para sanar; de no hacerlo, se sufrirán las consecuencias a corto y a largo plazo y con todas las relaciones sociales que establezcamos.

Pero, ¿Qué hacemos con esta información? Primero que nada analízate a profundidad, cuando te pilles hablando mal de alguien o regañando a otra persona por sus defectos de carácter, has un alto y escudriña en tu interior para ver si lo que tanto te disgusta de esa persona es realmente to “yo” interior diciendo “me parezco a esa persona y no me gusta”. Al principio podría representar un shock difícil de asimilar y aceptar pero si lo logras, podrás trabajar en ti y mejorar tu ser interior al enfrentar los pensamientos y sentimientos que deseas mantener en incognito por temor a afrontar.

Hablarlo con alguien también ayuda mucho, así que lo ideal sería que te acerques a un profesional en consejería o psicología para que te escuche y te ayude a resolver esta situación.

Reflexionar sobre la proyección que haces desde tu interior sobre otros, requiere una enorme dosis de humildad para aceptar que hay algo mal; ese es el primer paso para trabajar en ti, de no hacerlo, nada tendrá éxito.

La Biblia dice en Proverbios 27:19 “En el agua se refleja el rostro, en el corazón se refleja la persona”. También Jeremías 17:9-10 dice “No hay nada tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.”

No es fácil analizar nuestro interior, por lo general da muchísimo miedo hacerlo, podríamos encontrarnos con cosas inimaginables pero es necesario, es parte de brindarle a nuestro “yo” un adecuado mantenimiento para fortalecer nuestra salud mental y espiritual. Deja a Dios escudriñarte, no tengas miedo, recuerda que para curar una infección interna primero se debe abrir la herida, será para bien aunque duela.

Bibliografía: Mentes abiertas (2023), España, recuperado de: https://www.mentesabiertaspsicologia.com/blog-psicologia/blog-psicologia/comprender-la-proyeccion-el-mecanismo-de-defensa-que-refleja-el-interior#

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